Principales retos de la teoría educacional a fines del siglo xx.La Habana, Cuba Junio 13 de 2005

Por: Marisol Forero Fierro


Bibliografía:

·         1. LOS DOCE QUE SOBREVIVEN Fortalecimiento de los programas de desarrollo de la primera infancia en el Tercer Mundo. Robert Mayers  Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. 1993.
·         2. Calidad y Modalidades alternativas en educación inicial. Compiladoras, M. Victoria Peralta y Roxana Salazar. Ediciones Cerid/Maizal Noviembre 2000. La paz, Bolivia.
·         3. La crianza de los niños menores de seis años en Latinoamérica. Un análisis de estudios realizados y propuestas para su continuidad. M. Victoria Peralta Espinosa. OEA. Santiago de Chile, julio 1996.
·         4. Modalidades alternativas en educación inicial. Dra. Gaby Fujimoto-Gómez, Perú.

Hablar de educación infantil nos lleva obligatoriamente a plantear la palabra desarrollo el cual se produce por medio de la interrelación activa de un organismo en desarrollo con su ambiente inmediato que es multidimensional: con las personas con los objetos y los símbolos que invitan a la manipulación, elaboración e imaginación.

En los programas que hablan de desarrollo de los niños o de metas estas apuntan a factores variados unas hacia la salud, otras a la nutrición, pero no se ve la necesidad de trabajar todas en su conjunto: salud, nutrición, y bienestar psicológico, ya sea que lo que buscamos sea la supervivencia o el desarrollo intelectual, social o emocional.

Hablamos de metas porque estas son las que maneja la UNICEF, por ejemplo, o la OMS enfocadas en ciertos factores que les parecen imprescindibles fijándose en un numero que podría ser beneficioso o alentador si se mira en porcentajes pero, que solo se queda allí sin ir más allá, por ejemplo en el caso de la tasa de mortalidad en niños menores de 5 años para 1991 lograba que el 92 % 12 de cada 13 niños sobreviviera. Pero qué ganamos con que sobrevivan que pasen de esa edad y después qué.

Se trata de que esas metas establezcan no solo cómo lograr esos 12 o más sino qué hacemos con esos que sobreviven como les garantizamos que vivan en condiciones de equidad, con un desarrollo sano y un bienestar general  de allí en adelante. Es decir que la tarea no es solo sobrevivir.

Es como dice el autor sobrevivir para qué, qué les espera después, hacia ¿dónde se direccionan las metas para que cubran a estos niños?, pues la necesidad es que estos tengan una mejor calidad de vida, no se trata de soltar las migajas de lo que sobra, sino que al darles bases sólidas a ellos, se logre que estos sean multiplicadores de bienestar, pues el esfuerzo que se haga en ellos no es en vano.

No se trata entonces de mostrar cifras altas de cubrimiento en educación, salud, alimentación, sino que todo esto contenga en sí mismo calidad, que garantice que los esfuerzos no se quedaran allí. Se trata entonces de nutrir los programas actuales a favor de la infancia de ingredientes como la participación de la familia y la comunidad, la valoración de lo que se ha hecho y qué ha sido beneficioso o no, la interrelación de las dimensiones antes mencionadas para ver al niño como un todo.

La pregunta sería por qué es importante invertir en la infancia, la respuesta primera que se nos viene a la cabeza es la más martillada de todas porque ellos son la próxima generación nuestro futuro, pero el problema es que los que tienen en sus manos las decisiones o los recursos quieren ver resultados palpables y métodos que ya hayan sido probados con éxito en otras comunidades, pero esto no se trata de una receta mágica o de cocina, que es posible de hacer en la China o en Nicaragua con iguales resultados, hablamos aquí de desarrollo de niños, de culturas diversas, de países distantes donde los métodos que se proyecten deben tener en cuenta las diferencias.

Pero qué es desarrollo: es simple es un proceso de cambio en el que el niño aprende a dominar niveles cada vez más difíciles de movimiento, pensamiento, lenguaje, sentimientos y relaciones con los demás. 1. Pág. 5 o El desarrollo del niño es un proceso de cambio en el que el niño aprende a dominar niveles cada vez más complejos de movimiento pensamiento, sentimientos y relación con los demás. 1. Pág. 48

Pero el problema no es solo que aún hay mucho ignorantes en cuanto a desarrollo infantil se refiere, sino que muchos más se botan la pelota esperando que otros actúen, otros piensan que ya se están ocupando de eso, unos más delegan esa responsabilidad a la madre, los terceros como decíamos antes piensan que hacen falta pruebas de que es necesario trabajar por los niños de 0 a 6 años y finalmente cosa irónica están los que piden cifras de cuál es la tasa de rendimiento, qué obtienen económicamente por invertir en la infancia o cuándo se recuperan las cifras.

Pero lo que es más importante es que el trabajar por ellos es nuestra obligación, si quieren partiendo de sus derechos, de los valores morales y sociales, de que aunque no lo crean el invertir en los niños representa un valor económico ya que si se mira al futuro serán menos los recursos destinados a tapar los daños de lo que no se hizo en materia de educación, salud y nutrición por ejemplo, representa justicia social y movilización social, una necesidad debido a las circunstancias sociales y demográficas cambiantes como el desplazamiento forzado la violencia y la migración del campo a la ciudad, pero ante todo ya esta comprobado científicamente lo que representa para el niño sus primeros años y lo que hagamos por ellos.

Por que si se analiza se puede ver que los programas que se implementen pueden ayudar a modificar las desigualdades que cada vez son más profundas al igual que como se decía anteriormente lo que se haga en esta etapa ahorrara costos a futuro, ya no se tendrá que pensar en campañas de alfabetización para adultos o en programas de resocialización, es muy probable que bajen las tasas de embarazos no deseados antes de los 14 años, las madres que se han visto abocadas a trabajar tendrán la seguridad de que sus hijos tendrán un mejor futuro y los presos serán menos.

En resumen lo que se debe buscar es que el tema de la infancia se convierta en una prioridad para TODOS, desde la destinación de recursos hasta las tareas puntuales a realizar teniendo en cuenta metas muy especificas para cada aspecto, pero con el ingrediente básico de calidad.

Sabemos que la revolución industrial representó cambios al interior de la sociedad, ya que al haber menos ingreso por hogar las mujeres se vieron abocadas a trabajar, otras a trasladarse del campo a la ciudad y el resultado de ello fue que el papel de la mujer cambio notablemente, paso de ser madre a tener sobre los hombros la responsabilidad del mantenimiento del hogar con la desventaja que el cuidado de sus hijos debe pasar a otros, que en muchos casos no son la familia, sino extraños.

Entonces el paso de los valores familiares y culturales se ha quedado a un lado, ya sea porque las personas que cuidan a los niños no tienen el nivel necesario para trasmitirlo o porque debe masificar lo que se les transmite que en muchos casos es totalmente occidentalizado y porque finalmente las madres ya no cuentan con el tiempo necesario para hacerlo y piensan en muchos casos que esto es función de la escuela.

Es innegable que se ha avanzado mucho ante este panorama a partir de 1979 se habla de los niños en otros lenguajes, ya que se han concientizado algunos sobre la importancia de trabajar por ellos, a 1989 el panorama podía decirse que era mucho más alentador, a qué nivel no lo sabemos, sino por las cifras que nos presentan informes como el de la UNICEF, sobre el estado mundial de la infancia; donde se puede ver que los logros se pueden establecer en el ámbito de crecimiento en los sectores dedicados a atención y desarrollo, pero que todavía es muy débil y requiere más atención, tanto para conservar los logros obtenidos como para superar las principales deficiencias.

Pero lo más grave es que los logros alcanzados llevan implícito un grave problema y es que los programas de atención para la primera infancia están adoptando como decíamos anteriormente normas y modelos importados que refuerzan cambios en los valores a favor de otras culturas diferentes a la propia, con un carácter individualista y orientado hacia la producción. Nuestros niños están siendo etiquetados como todos iguales y aunque en su interior lo son, su cultura y valores son diferentes y no los deben perder.

Entonces no se trata solo de sobrevivir sino además de crecer y desarrollarse como procesos simultáneos, no es darle cosas al niño sino responder a sus necesidades sociales e intelectuales. No es una limosna lo que él necesita es decir, no necesita el pescado necesita aprenderlo a pescar.

Pero, el problema radica que quienes tienen en sus manos la inmensa labor de establecer qué hacer por los niños, no saben cómo se desarrollan, quiénes son, qué requieren. No tienen en muchos casos la formación que se requiere para tomar medidas en cuanto a lo que es favorable o no para los niños. Se podría decir que por ejemplo un economista o un arquitecto no tienen los conocimientos que se requieren para plantear estrategias o diseñar modelos de atención para la infancia sin la necesaria orientación de los que han trabajado y estudiado toda su vida a favor de la misma.

Por ello al hablar de supervivencia no es solo de bienestar físico sino además de salud mental y social. Entonces en vez de hablar de Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) es mejor tomar el termino de Índice de supervivencia Infantil o ISI. Lo que nos lleva a pensar en qué estamos haciendo por aquellos 12 niños en riesgo que sobreviven.

Se habla entonces de un desarrollo multidimensional: físico, intelectual, emocional y social, que pide ver al niño en su conjunto y con un enfoque integral para los programas de desarrollo que se le aplican. Por que  es muy diferente hablar de programas de desarrollo y de atención, no es solo cuidarlos (darles de comer, cambiarlos de pañal) el proceso va más allá.

Hablamos de desarrollo cuando tenemos en cuenta que el niño interactúa con su ambiente,  reconocemos que aprende desde que esta en el vientre, que reacciona ante los estímulos tanto externos como internos, que son importantes para él tanto antes como después de nacer que se cubran sus necesidades de salud  y nutrición, al igual que las psicológicas y sociales, que es necesario aprovechar sus primeros 6 años y no olvidar que aunque todos los niños tienen necesidades básicas en su conjunto también tienen necesidades individuales que deben tenerse en cuenta.

Entonces, los programas que se establezcan para los niños deben  abarcar los distintos periodos de desarrollo del mismo, teniendo en cuenta las variaciones que ocurren en él.  La estrategia que se plantee  debe hacer algo más que brindar atención directa al niño, debe fortalecer y mejorar los diferentes ambientes en los que este se desarrolla. Hablamos de no solo atender a los niños en los lugares diseñados para ello fuera del hogar, sino además de apoyar y educar a las personas encargadas de cuidarlo, promover el desarrollo de la comunidad, fortalecer los recursos y las capacidades institucionales y por último que la gente pida que sus hijos sean participes de estos programas y del bien que esto les puede hacer no solo a los niños sino a la sociedad.

Pero, si hablamos de participación debemos mencionar que es necesario que ocurra en mayor medida en los sectores considerados en riesgo, donde es necesario evaluar la condición de los niños, de la mujer, de la familia y los sistemas de apoyo, de las creencias y practicas de crianza y finalmente las condiciones socioeconómicas. 

Así que el trabajo debe ser multifacético ya que se debe dirigir no-solo a la familia, al desarrollo  psicosocial del niño, a la salud y a la nutrición sino a todos en su conjunto. Por ello la necesidad de capacitar en desarrollo de la primera infancia.

Comprometer en la tarea del desarrollo a TODOS a fin de garantizar la continuidad de los procesos: Comunidad, familia, gobierno, en un trabajo en el cual todos tienen su parte.

Para comprometerlos es necesario tener en cuenta que los programas que se implanten deben tener como prioridad a las familias y comunidades en riesgo, deben formar parte de una estrategia multifacética como lo vimos anteriormente, además ser participativos y basarse en la comunidad, ser flexibles y ajustarse a los diferentes contextos socioculturales, deben apoyar las formas locales de enfrentar eficazmente los problemas de atención del niño, deben ser viables desde el punto de vista financiero y tratar de abarcar el mayor numero de niños.

Aunque hay diferentes modalidades de atención de los niños en los programas institucionales se les brinda cuidados primarios en salud, prevención y monitoreo  se les brinda la posibilidad de tener interacción social que en la mayoría de los casos no tienen en sus hogares pero, entre las desventajas están las posibilidades de transmisión de enfermedades, se les quitan responsabilidades a los padres y en ocasiones la normativa del lugar de cuidado puede estar en contra de lo que se le enseña en el hogar, igualmente se da la posibilidad de que no haya continuidad de los programas en sus casas y se debilita la transmisión de la parte cultural que es papel de la familia.

Dentro de estos programas se encuentran: Los centros integrados de desarrollo del niño, programas no formales de atención diurna en el hogar, centros de salud o nutrición, centros de atención del niño en el lugar de trabajo de las madres y centros preescolares.

Pero no es solo trabajar con los niños, si hablamos de desarrollo debemos pensar en otros frentes como son: proporcionar apoyo y educación a las personas que atienden al niño, promover el desarrollo comunitario, fortalecer las instituciones y crear conciencia y demanda.

La finalidad de la capacitación a los padres es fortalecer la confianza de ellos en si mismos y prepararlos a fin de aumentar sus propias habilidades para apoyar el desarrollo físico, mental, social y emocional de sus hijos. Esto beneficia a todos por igual, se refuerza la responsabilidad de la familia, se utilizan mejor los programas de servicio que existen, se trabaja en la continuidad, se favorece el integrar salud, nutrición y desarrollo psicosocial, además de lograr una amplia cobertura a un bajo costo.

Pero hay que tener en cuenta que para que sea efectiva la educación de los padres debe ser oportuna sería más recomendable desde el embarazo y el nacimiento, debe considerar lo que las personas necesitan y lo que saben y que se transmita no solo información.

Esto se puede lograr a través de: visitas a los hogares, dentro de programas de educación y alfabetización a adultos, con el empleo de medios de comunicación, dirigidos al publico en general, mediante programas de niño a niño o juveniles.

Hay que tener en cuenta que las estrategias y los programas implementados en los países presentan diversas propuestas que al ejecutarlas en otros contextos depende de las características propias del mismo y de lo que pretendamos alcanzar, del ejemplo Chino se puede rescatar el que las escuelas para padres están basadas en sus necesidades.

El que los padres conozcan quienes son sus hijos, pautas de crianza y desarrollo les permite tener herramientas para no solo visualizarse como padres, sino cumplir un rol más efectivo. Esto puede ser por medio de los medios de comunicación pero es necesario que se precise antes a qué audiencia van a ser dirigidos, que sean sensibles a las habilidades, estructuras de creencias y sistemas de valores de la audiencia a la que se le pretende llegar, que usen un lenguaje popular involucrando contextos cercanos y cotidianos.

Si tenemos en cuenta el contexto de familia igual debemos tomar en consideración y reforzar el conocimiento de la comunidad y su base organizativa, para ello es necesario construir sobre iniciativas locales ya existentes, promover un proceso de diagnostico participativo, utilizar los medios masivos de comunicación para apoyar el desarrollo del niño y la comunidad.

En cuanto al punto de crear conciencia y demanda se habla de un termino para mi novedoso Marketing social con el cual se pretende lograr la movilización social y la creación de una nueva mentalidad, con la que se comprometa a tantas personas como sea posible en actividades relacionadas con la atención a la primera infancia y su desarrollo.

Se trata de convencer a muchos sobre la necesidad de trabajar ahora a favor de la infancia a través de estrategias sólidas e integradas encaminadas a procurar a todos los niños unas mejores condiciones de vida.

Cuando hablamos de integración lo planteamos al nivel de las ideas, la planificación, la organización e implementación, el contenido de los programas y en las acciones que se brindan a las familias y a las comunidades. Se trata entonces de asegurar que primeramente distintos servicios lleguen al mismo lugar y donde las familias que los habitan estén en condiciones de riesgo.

Esta programación integrada depende en un principio de la voluntad política, de responder a las necesidades de los niños, de establecer quienes son los más necesitados, de entender que para que funcione debe ser un proceso colaborativo entre todos los entes que tienen que ver con la infancia, reforzando la organización y responsabilidad de la comunidad y adicionándole la educación de esta, la familia y los padres.

Al hablar de convergencia podemos evitar la duplicidad de esfuerzos al trabajar todos en conjunto. En una tarea común en la que se involucra la nutrición, la salud y el bienestar psicosocial como uno solo en una forma sinérgica  en que los tres aspectos tienen igual importancia.

Es importante entender el papel que cumple la parte social en la vida del niño, sin descartar el papel que juega la salud y la nutrición, pero es necesario comprender la importancia de por ejemplo la interacción positiva entre los adultos y los niños, que no se trata solo de estar con él sino de establecer vínculos emocionales.

Entonces en cuanto a la relación de la salud y la nutrición con el desarrollo es vital tener en cuenta el combinar las acciones de los programas, el apoyar además de la madre a las personas encargadas de la atención del niño, mejorar el ambiente de apoyo y las practicas de crianza y tratar la alimentación como un proceso social y de desarrollo.

Ahora, es importante analizar el papel que juega la escuela frente a la casa, ya que son dos ambientes distintos para el niño ya que en los primeros años él debe enfrentarse a una serie de cambios que si no hay programas organizados entre escuela y familia resultan siendo duros para el menor y en algunos casos hasta traumáticos.

Las pautas de enseñanza en el hogar son diferentes a las de la escuela, las primeras marcadas por la afectividad, donde prima la imitación, la flexibilidad en las acciones, el aprendizaje de la lengua materna, el énfasis en la comprensión del lenguaje y en el proceso. Frente a una relación con el maestro más formal y menos personal, enseñanza basada en la memorización, bajo una reglamentación estricta, donde se separa al niño del medio, se le enseña la lengua nacional y se marca un énfasis en la producción del lenguaje y los resultados.

Hay mayor presión, no es un desenvolvimiento lento y acoplado al medio en el que vive según sus necesidades sino que se mide al niño en conjunto no como individualidad.  No se ve la importancia de la adaptación, de las influencias de la familia y la comunidad, de que preparase para la escuela no es solamente lo que tiene que ver con las aptitudes cognoscitivas y sociales va más allá.

Entonces la preparación de las escuelas para recibir a los niños debe verse en diferentes frentes como son: la disponibilidad, la calidad, la capacidad de respuesta a las necesidades y circunstancias locales y la preparación de los maestros.

Esta preparación se refiere no solo en el ámbito cognoscitivo sino además interno, afectivo y salarial.

Si revisamos estos contenidos vemos que es positivo el hecho de que los niños puedan acceder a programas en el periodo comprendido entre los 0 y 6 años de acuerdo a sus necesidades y las de sus comunidades, se ha podido evidenciar que se bajan sustancialmente las tasas de repetición, que resulta más provechoso para los niños en situación de riesgo, que aunque se ve diferencias entre los sexos, estas se equiparan al llegar a la escuela.

En cuanto a la relación entre la atención del niño, el trabajo de las mujeres y el desarrollo del niño podemos ver varios factores.

Se pensaba que la mujer solo era valiosa en su papel domestico y reproductivo, pero a partir de 1980 debido a la recesión  la mujer tuvo que ingresar como fuerza laboral, ya lo hacia pero solo por una necesidad apremiante, esto hizo que tuviera primero que delegar el cuidado de sus hijos en otros que en un primer momento cuando su contexto era el rural era su familia o vecinos, luego al tenerse que trasladar a la ciudad y dejar este contexto fuera tuvo que recurrir a otros para el cuidado de sus hijos y dar respuesta por lo menos a la necesidad que estos tenían de recibir alimento, limpieza y supervisión.

Entonces la mujer tuvo tres opciones: Cuidar al niño en casa o llevarlo al trabajo, delegar a otros (familia, hermanos, vecinos) el cuidado del niño con supervisión de ella y tres asignar la responsabilidad total a otro (programas organizados) a través del pago o el encargar el niño a alguien.

Pero aunque la demanda de lugares organizados es alta muchos cupos quedan vacíos por dos razones la primera la ubicación inconveniente de los programas y/o porque presentan calidad deficiente.

Unido a ello se halla los altos costos de acceso a estos,  que aunque hay programas que son gratuitos en busca de calidad y cercanía las madres se ven enfrentadas a sortear este inconveniente.

Así que si nos sentamos a revisar los programas estos buscan estar de  acuerdo a las necesidades e intereses de las mujeres, sin olvidar que ante todo esta el niño, es decir que resulten ambos beneficiados, se pide entonces que tengan horarios flexibles que le permitan cumplir las jornadas laborales completas, con una atención alternativa y adecuada de calidad, costeables, accesibles y dirigidos por personas confiables y responsables.

De esto podemos deducir que no se satisface ampliamente la necesidad que ellas tienen de una atención alternativa y adecuada para el niño, ninguna de las soluciones al problema brinda  y satisface todas las necesidades de atención, el fortalecimiento de la atención tradicional es una opción viable y preferida por muchas mujeres, se pide que se le facilite a la madre la posibilidad de estar con su hijo por lo menos el primer año de vida y que los programas tengan en cuenta la atención del niño desde el punto de vista del desarrollo.

Hablábamos antes de garantizar que la madre tenga el derecho de pasar por lo menos el primer año de vida con el niño, existen alrededor del mundo leyes que establecen la licencia por maternidad, garantizando la conservación del empleo y la percepción de al menos un porcentaje de su salario, otra ayuda la representa la licencia por enfermedad del hijo que da cobertura a situaciones en donde se requiere la atención de los padres en horas de trabajo y la disminución de los días laborales o una programación flexible de trabajo, al ver lo anterior se ve y se reconoce la atención al niño como una forma de trabajo productivo y la valoración de esa tarea en la calificación laboral. Es entonces este ultimo punto el requerimiento de entender que no hay oposición entre el papel productivo y reproductivo de la mujer.

El papel de la comunidad

Es importante entender cuál es el papel de la comunidad, el cómo se logra su participación y en qué medida es importante. Entonces debemos comprender que la participación comunitaria implica el compromiso de todos los individuos que integran una comunidad en una empresa común. Lo cual permite que los miembros se sientan que tiene valor lo que hacen y opinan, garantiza que sus necesidades están presentes, que son concientes de la realidad en la que viven, se logran más objetivos, los servicios que se les prestan pueden ser a un menor costo, es un catalizador  de ulteriores esfuerzos de desarrollo, genera un sentido de responsabilidad hacia el proyecto al sentirse involucrados, permite usar los conocimientos y las experiencias autóctonas y les da una cierta independencia de los profesionales haciendo que sean autosuficientes en la satisfacción de todas sus necesidades al nivel local.

Comprensión de las diferencias culturales

Al pensar en el niño y las practicas de crianza es necesario responder qué se hace, cómo se hace y quién lo hace, pues en la mayoría de las culturas el niño recibe atención múltiple desde muy pequeño y no de forma exclusiva de la madre.

Son diferentes las formas de crianza no solo en cada país sino dentro del mismo, no es igual la rural de la urbana y es importante analizar qué pasa cuando a través de un programa yo vario esas practicas o modifico las condiciones físicas, sociales o las creencias en que se ha cimentado el desarrollo del niño.

Por ejemplo en algunos países como Perú, entre los indígenas se incentiva el tener al bebé siempre con la madre, el periodo de lactancia es mucho más largo o se establece según la demanda, se cree en el estimulo a través de masajes y ejercicios, altos niveles de interacción con muchas personas, entre otras.

Pero ante todo es importante definir crianza como “el acompañamiento, cuidado y orientación que uno o más adultos, directa o indirectamente, proveen a un niño”, o dicho de otro modo “acciones que velan no solo por la existencia del niño, sino por su desarrollo oportuno y adecuado, junto con su integración a su grupo de pertenencia”. 3. Pág. 11

Entonces es la crianza infantil un conjunto de procesos relacionados y ligados a un sistema cultural general, donde prima más este último, sin ser estático en ningún momento.

Al verlo desde el punto de vista de las pautas de crianza se podrían definir como un conjunto predeterminado y por tanto consensuado de formas relativamente específicas de criar a los niños que guía ese actuar.

Cabello. Ochoa y Flip (1994) señalan que “las pautas de crianza encierran el deber ser sociocultural del grupo en lo que se sabe adecuado para el niño o la niña, y constituyen una guía para el grupo en cuestión, puesto que reflejan lo que es aceptado en la sociedad”. Agregándole que conllevan un conjunto de creencias, saberes, valores, pre-concepciones y concepciones sobre el niño, la familia, el rol de los adultos, etc. Es por ello que J. Bueno señala que las pautas de crianza no se refieren solo a “la forma como los niños son criados sino al conocimiento de sus valores, creencias, educación, influencia de la comunidad y de culturas externas que inciden en el desarrollo de la personalidad del niño”. 3. Pág. 13

Lo anterior se puede diferenciar un poco si lo tomamos desde el termino de pautas de crianza que se definen como “las interacciones entre los adultos y los niños que posibilitan la supervivencia y desarrollo de estos últimos, pero que también implican cambios en los adultos”. 3

Entonces la crianza como concepto simple hace referencia a las formas de criar niños que realizan los adultos, lo que significa lo que aprehenden o internalizan los niños, ya que ellos también tienen un rol activo y selectivo en este proceso que lo definen como interactivo.

Hablamos de un gran sistema cultural general formado de bienes ideacionales y materiales sobre los que se cimienta la necesidad del cuidado de los niños y crea un subsistema de crianza.

Los bienes ideacionales serían: Valores sobre la vida e importancia de la crianza de los niños, creencias religiosas y profanas referidas a los niños (oraciones, supersticiones); pre-concepciones sobre el niño/niña y sus etapas de desarrollo o ciclo vital; pre-concepciones sobre la socialización y sus agentes (normas sobre relación niños-adultos, recursos para orientar comportamiento, Normas sobre premio-castigo, expresiones verbales); pre-concepción soobre etnoeducación y sus agentes (procedimientos); Normas sobre: (alimentación, limpieza, abrigo, protección, salud, sanación); pre-concepción sobre formas de expresión de la afectividad; pre-concepción de la entretención y del trabajo infantil (recursos para el juego, cantos, actividades infantiles.

Por su parte dentro de los Bienes materiales se encuentran: los recintos destinados a los niños, mobiliario, utensilios para el cuidado, vestuario y adornos, juguetes, amuletos de protección y remedios, alimentos y golosinas, objetos para el desarrollo infantil.

Todos estos bienes se presentan entonces con el fin de entender la importancia básica de la crianza infantil no solo para el cuidado y formación específica de los niños, sino en función a la transmisión cultural.

En síntesis la crianza infantil abarca la transmisión de la totalidad de una cultura, expresada en todo aquello que es la vida cotidiana de un niño de corta edad.

Por ello son importantes los periodos históricos que el niño ha tenido que vivir a lo largo de la historia los cuales han impreso en él cambios positivos o negativos dependiendo de las circunstancias vividas, debido a esto todo pueblo acorde a su sistema cultural, crea sus formas de educación y de crianza de los niños, en respuesta a sus necesidades.

Aunque debido a la influencia de los medios de comunicación muchas practicas de crianza pertenecientes a la cultura global son trasmitidas fuertemente a través de ellos, por lo cual hay un fuerte riesgo de aculturación y de una aparente homogeneización de éstas,  esto hay que tenerlo en cuenta por que los sistemas de crianza tocan un mundo muy intimo, muy propio de cada familia y comunidad que no es siempre fácil de detectar y aprehender y que esta en riesgo de ser avasallado en la búsqueda de una cultura global.

Son tan importantes estos lazos culturales que involucran no-solo a los estratos bajos si hablamos de clases económicas, sino también a todos aquellos que se dejan tocar en algunos casos por ese sutil mundo mágico-religioso, que la mayoría de las familias hacen suyo. Como es el caso de Latinoamérica, más exactamente Perú en el caso de los amuletos para evitar el mal de ojo. Son todas esas creencias de protección y sanación: los sistemas propios de alimentación, las practicas de higiene, las diferentes vestimentas, colores y ornamentaciones que se les colocan a los niños, que determinan hasta el tipo de movimiento que se les posibilita; las formas de  expresión de efectos; las practicas, símbolos y ritos para el bautizo y la atribución de nombres; los espacios que se le permiten utilizar a los niños, los objetos que se les pasan, etc.

Sin dejar de lado el concepto de cultura dentro de la visión de pertinencia como “un conjunto relacionado y acumulativo de creaciones ideacionales y materiales que han sido producidas por una comunidad, en respuesta a un sistema de necesidades, y que al ser seleccionadas a través de una practica histórica se constituyen como patrimonio social significativo para su funcionamiento, por lo cual son transmitidas, empleadas y modificadas en la perspectiva dinámica”. 2. Pág. 43.

Se trata entonces de considerar los mejores aportes de todos los ámbitos culturales, tanto del presente, como del pasado y del futuro.

Ligado a esto es importante tener en cuenta  desde el punto de vista sociológico para entender los sistemas de crianza  el conocer puntos vitales de las sociedades que se estudian como: migraciones, conflictos, formas de organización, tipos de actividades, las características de las comunidades y familias, la distribución de los recursos, los servicios existentes, todo esto permite tener un marco de referencia que nos determine globalmente la calidad de la crianza que las familias realizan con sus niños.

Penetrando entonces en la cotidianidad de las familias para entender cómo insertar los programas para el desarrollo de los niños sin chocar con lo propio, con lo que les es natural, sin desarraigarlo de lo que lo hace ser lo que es.

Podremos entonces saber cómo las familias atienden a sus hijos, cuál es el resultado de las acciones que emprenden en el desarrollo y desenvolvimiento de los niños en los ambientes en los que participan.

No solo desde el punto de vista social, sino también afectivo interpretar lo que  representan las rutinas diarias, no solo a escala cuantitativa, sino como es más importante cualitativa.

Ahora debido a los cambios que se presentan en el mundo se hace necesario por ejemplo a raíz del desplazamiento del campo a la ciudad el satisfacer las necesidades psicosociales que se presentan a partir de los cambios. Pero es necesario entender qué han dejado, qué les es propio y qué es necesario insertar en el nuevo ámbito donde se desenvuelven.

Por esto, aunque califiquemos un ambiente como desventajoso por ejemplo en sus condiciones físicas este podría tener ciertas ventajas que debemos rescatar entre ellas la creación de fuertes lazos físicos y emocionales en una atmósfera estable de amor y seguridad, la atención múltiple permite la adaptación y el aprender de diferentes personas, la oportunidad de jugar con otros con una mínima interferencia del adulto, el que las actividades cotidianas y su participación en ellas se convierta en un juego, la posibilidad de múltiples estilos de enseñanza y aprendizaje, una rica herencia cultural siempre a la mano, entre otros.

Entonces al realizar investigaciones que involucren estos factores y al proyectar metas como hablaremos a continuación es necesario tener en cuenta no solo las macro categorías como embarazo, educación, hábitos y rutinas por citar algunos ejemplos sino además ver las microcategorías en lo que tiene que ver con expectativas, sentimientos, ideas en torno a la maternidad por ejemplo, los conceptos sobre lactancia, salud, sexualidad, necesidades de los niños y valores que se desean incluir, entre otros.

Esto nos da pie a no creer que los estudios y los resultados se pueden aplicar en todos los contextos sino que es necesario revisar las características propias de cada región y ver de lo que se ha hecho qué es aplicable.

Aunque a lo largo del libro sobre crianza de los menores de seis años en Latinoamérica encontramos variados ejemplos de las practicas propias de cada país no nos detendremos allí, pues pensamos que de esto lo que es importante entender y conocer el significado de por ejemplo: Vivir en estados de pobreza material o de gran riqueza humana o espiritual o cómo favorecen y en qué limitan las familias el desarrollo que se produce en los niños en los variados escenarios naturales y culturales que existen y como es  más importante, cómo se integran los mensajes de una cultura local con los de la global.

En todos tendremos que hacer una pregunta cuáles son los aprendizajes que pretendemos favorecer, cuáles son más pertinentes, podríamos señalar algunos como los valores humanos, el desarrollo de potencialidades, el respeto a las diferencias, el que los niños tengan más confianza en si mismos y el potencializar lo que son, lo que saber y lo que quieren ser.

Todo lo expuesto anteriormente nos da pautas para introducirnos en un tema muy en boga la cobertura, se busca por ejemplo la universalización de la educación, pero el alcanzar las metas hace que se pierda el sentido de humanidad. Al diseñarlas no debe ser el objetivo solo ampliar la cobertura sino que lo que se haga se haga bien, pues ¿qué ganan con construir muchas escuelas que atienden muchos niños pero, con malos servicios y malos maestros?

No es lograr que muchos accedan sino que los resultados sean satisfactorios para unos y otros, lo que importan son las personas involucradas. Al medir la cobertura se hace relación al numero de personas que hacen uso del servicio pero no de quienes obtienen lo mejor de el.

Se debe pensar por ejemplo en el caso de la educación no en la escala total del 100 % sino de ese porcentaje a cual hay que atender con prioridad ya que esta en mayor riesgo, entonces es fijarse más en el proceso que el producto.

Los programas a fin de lograr las metas dejan de lado los fines o metas para los que fueron creados, obvian la calidad, no tienen en cuenta a las personas sino a los números y se distancian mucho de ser lo que se esperaba, hay entonces que ver con lupa los resultados de los informes que presenta la UNICEF cada año sobre los avances y las nuevas metas.

En Colombia y Latinoamérica se presenta por ejemplo un cubrimiento más alto en educación que el que presenta África Subsahariana en su conjunto, pero sería interesante ver hasta que punto los planes en los primeros garantizan la calidad y no solo el cubrimiento.

En síntesis se puede ver que hay millones de niños que no reciben la atención integral a la que tienen derecho, lo más grave de ello es que científicamente se ha demostrado la importancia que tiene en estos primeros años todo lo que se pueda hacer por él en lo que tiene que ver con su desarrollo y aunque existen argumentos morales, sociales, económicos, pragmáticos y hasta políticos para invertir en su atención y su desarrollo es poco lo que se hace en la practica basándose en millones de excusas que van desde lo económico hasta la ignorancia.

Cada vez son más los niños que requieren de atención y desarrollo ya que como mencionamos antes el numero de mujeres que deben acceder al mercado laboral es cada vez mayor, se sabe qué hacer para fomentarlo y se tiene una gama variada de modelos efectivos y posibles de financiar, entonces el costo y la disponibilidad de fondos no son los principales factores que impiden ampliar la atención.

Son entre otros el que implementar las propuestas y hacerlas efectivas lleva tiempo, se considera el desarrollo del niño como un subproducto, los niños no son una fuerza política organizada que apremie las medidas a sus beneficios, la falta de integralidad, el asignarle la responsabilidad a la familia, las variaciones culturales en lo que se refiere a objetivos y practicas y los conceptos erróneos de que se arman muchos para obviar su responsabilidad.

Entonces las prioridades serían:

  1. Trabajar en las edades tempranas que van desde la concepción hasta los 8 años.
  2. El apoyo y la educación a los padres y otros miembros de la familia.
  3. La necesidad de articulación entre los medios domésticos y escolares.
  4. Fijarse qué se puede hacer con los niños y familiar en circunstancias de cambio social rápido o de desplazamiento social.
  5. Atención y desarrollo de los niños de madres trabajadoras cabeza de familia en condiciones de bajos ingresos.

Ahora hablemos del concepto de calidad en la educación inicial a la que se llega  cuando el educando logra efectivamente los aprendizajes deseados, acorde a sus características, es decir un proceso educativo centrado en favorecer aprendizajes adecuados al educando.

Se hablo en 1990 en la Conferencia Mundial sobre educación para todos, en Jomtien Tailandia del termino calidad al decir “se debe prestar especia  atención a cuatro cuestiones de política: pertinencia, calidad, igualdad y eficiencia” y que “el análisis que se hace aquí de la calidad se concentra en cuatro  conjuntos de indicadores: Características de los alumnos, aportes educativos, procesos educativos y productos y resultados de la educación” 2. Pág. 16.

J. Assael e I. Guzmán plantean en 1994, enfocar con una nueva mirada la calidad de la educación, lo que implicaría elevar la calidad sería transformar la educación para favorecer procesos de aprendizajes que vayan construyendo sujetos críticos y reflexivos, capaces de relacionarse de manera distinta con el conocimiento” 2. Pág. 17.

Variadas definiciones se encuentran sobre el concepto en vista de los beneficios que se obtiene el aplicarla en los primeros años, pero el problema en el caso de la educación como lo mencionábamos antes se busca cobertura más que calidad, se quiere que cada vez más niños y niñas antes de 0 a 6 años estén en la escuela pero aunque las cifras aumentan día con día como lo expresan los informes de la UNICEF y del Banco Mundial, la calidad en muchos casos decrece.

Debemos tener en cuenta que al invertir en la calidad todos resultan beneficiados, pues al hacerlo se potencializan las capacidades del niño y se generan en él nuevos desafíos. Esto a través de acciones orientadas a garantizar dicha calidad a través de los mecanismos que más se adecuen a la realidad y necesidades de los niños.

Por que como decía Gabriela Mistral “no podemos responderle “mañana”, su nombre es hoy”. 2 Pág. 90.

El objetivo debe ser en estas edades según M. V. Peralta, el construir una efectiva pedagogía de párvulos acorde con las posibilidades y oportunidades que ofrecen los nuevos tiempos. 2. Pág. 28.

Entonces lo que debemos buscar dentro del currículo no son solo logros cuantitativos sino además cualitativos en lo referente a: actividad, integralidad, participación, pertinencia cultural y relevancia de los aprendizajes, agregándole dos más expuestos por la Dra. Gaby Fujimoto 2. Pág. 183,  como son flexibilidad y sostenibilidad.

Ante la presencia de dos tipos de currículos: uno activo humanizante y otro  cosificante hay que darnos cuenta que la aplicación de este último da como resultado un niño sumiso, inseguro, poco confiado, con escasa iniciativa, pasivo tanto en el plano afectivo, intelectual, como en el motor y con poca autoestima todo lo contrario del primero.

Es por ello que la calidad involucra a partir de la actividad la posibilidad de permitir que el niño asuma un rol protagónico en sus aprendizajes, no es solo un sujeto pasivo es ya activo, es allí donde se involucra con el entorno donde diferentes agentes e instancias formativas tienen que ver en su desarrollo, lo que lo vincula con lo real, no todo se queda en su cabeza en el plano teórico.
 
Esto nos lleva a pensar qué aspectos se deben desarrollar en cada uno de los contextos llámense países o pueblos, donde crece el niño y como se logra un equilibrio entre las actividades afectivas, motoras e intelectuales y que se le dé todo en su justa medida, no como una medicina, sino como un  proceso en el que él salga beneficiado al obtener lo mejor que el medio le pueda dar.

Y la participación, ya la nombramos antes en lo concerniente a la comunidad, ahora integramos además a la familia, en esta los factores involucrados deben, comprender y actuar, entendiendo el por qué se realizan e implementan diversas acciones con el niño, en busca de su mejor desarrollo, todo de manera activa.

Esta la participación del maestro cuyo papel es de extrema importancia dentro del proceso de desarrollo del niño ya que es él quien transmite y esta en contacto más directo con el niño dadas las circunstancias nombradas anteriormente. En la actualidad algunos programas dan prioridad a lo cognitivo dejando de lado lo afectivo y lo social, la enseñanza sin tener en cuenta los aprendizajes y el desarrollo y se forma como decíamos antes sujetos pasivos, porque tendemos ilógicamente a la homogenización.

Entonces los educadores de hoy deben entender el gran papel que tienen en sus manos, el comprender la relevancia de los primeros años en el niño y es que su papel debe estar basado en las cuatro destrezas docentes las dos primeras expuestas por Delors en 1997: aprender a aprender, aprender a vivir con los demás, aprender a pensar, y asociar a la familia en el proceso.

El docente en las modalidades no formales es un agente de cambio, líder, recreador de cultura, respetuoso del patrimonio de las comunidades, generador de transformación social, constructor de conocimiento, capaz de promover la participación. Su labor la combina con voluntarios que representan el conocimiento de la cultura, valores, pautas de crianza y costumbres de la comunidad. 4.

Pero no-solo el educador debe estar preparado para los desafíos que la educación actual le propone sobretodo en los primeros años, sino también el que las instituciones le faciliten su labor y le permitan aportar en la construcción de una sociedad mejor, dándoles posibilidades de vida justas y espacios de participación.
Podemos reforzar el texto al definir qué es educación inicial como la etapa que prepara, fundamentalmente, para la vida. 2 Pág. 122 y si esa es la misión de los maestros y de las instituciones a cargo de los niños entonces la calidad se traduce como una necesidad de los niños, las madres, los padres y la sociedad como conjunto, viendo al niño como centro de las acciones y principal destinatario.

No es solo lograr cifras a través de la masificación de la educación las metas deben ir más allá reafirmando lo que mencionábamos paginas a tras y es el lograr la integralidad en la atención del niño (física, emotiva, social, cognitiva y expresiva) y la complementariedad en cuanto a la generación de redes de atención a la primera infancia con los aportes de otros sectores, otras organizaciones, otros técnicos y otras disciplinas.

Pero no se trata de dejar todo en manos de los centros de atención ya sea por las vías formales o no formales sino de darle un papel a la familia, quienes en muchas ocasiones les delegan la responsabilidad del cuidado y de la educación de sus hijos, entonces hay que usar las potencialidades del rol de la familia como principal agente educador y socializador como es el caso de Cuba a través de las vías no formales.

Ya sean unas u otras vías los programas pueden centrarse en el cuidado diario en lo referente a alimentos y darles instancias de vida mucho mejores a los niños otros pretender promover su desarrollo integral, necesidad no-solo de los padres sino también de las familias dadas las circunstancias actuales y el mundo cada vez más cambiante.

Unos y otros deben pretenden llegar primero a los sectores más vulnerables de la población, donde se presenta mayor riesgo de no desarrollo para los niños y las niñas, pero aunque las aspiraciones parecen ser muchas el problema es el convencer, como hablábamos antes, a través del marketing social a todas las instancias de la importancia de asignar más recursos, sobretodo cuando el problema parece salirse de las manos y la inyección de dinero a futuro puede ser más alta que la que se requiere actualmente.

Dadas las metas propuestas por la UNICEF en lo concerniente a la cobertura en educación esta se puede realizar a través de tres vías: Educación formal o escolarizada, no  formal o no convencional e informal, de ellas lo más importante es que estén concebidas con una intencionalidad o propósito claro, en el que prime lo cualitativo frente a lo cuantitativo que puede hacer disminuir la calidad.

Se necesita entonces para que las cosas funcionen de una creciente voluntad política, un buen método para sensibilizar a toda la población, alcanzar mejores niveles de calidad, modalidades de atención en educación inicial, más sólidas y sustentables, las cuales deben pasar por un periodo de contextualización, validación y evaluación antes de replicarlas y generalizarlas, es urgente revisar que las proporciones educador niño que permitan que se les brinde a estos últimos lo mejor de cada maestro, igualmente las frecuencias y los horarios de atención, enriquecer entre si las modalidades formales con las no formales, entender que no todo se debe basar en los presupuestos, evaluar lo que se ha alcanzado con la atención hogar por hogar en la cual se nos da la oportunidad de individualizar la atención del niño y de capacitar al padre y finalmente la importancia de combinar estrategias dependiendo de los contextos de aplicación.

Conclusiones

Entre otras cosas podemos ver en cuanto a la crianza de los niños las profundas transformaciones que están ocurriendo al interior de las familias latinoamericanas a causa no solo del desplazamiento sino además del contacto y apropiación de los medios de comunicación, independientemente del contexto económico, social o cultural en el que viven.

Además el tener en cuenta el rol de la mujer en la formación de los niños ya que esta va tomando con el tiempo mayor relevancia dejando de lado en muchas ocasiones el papel protagónico del padre.

Finalmente, nos preguntamos cómo insertar lo nuevo en lo que ya existe, sacando de esa “unión” lo mejor para los niños y niñas. Respetando su cultura y lo propio de cada uno, descubriendo los límites hasta dónde podemos llegar porque nadie ha dicho que las practicas de crianza no tienen nada de rescatables, ya que en muchas prima un elemento diferenciador el valor de lo afectivo.

Foto de Piron Guillaume en Unsplash



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