Principales retos de la teoría educacional a fines del siglo xx.La Habana, Cuba Junio 13 de 2005
Por:
Marisol Forero Fierro
Bibliografía:
·
1. LOS DOCE QUE SOBREVIVEN Fortalecimiento de
los programas de desarrollo de la primera infancia en el Tercer Mundo. Robert
Mayers Fondo de las Naciones Unidas para
la Infancia. 1993.
·
2. Calidad y Modalidades alternativas en
educación inicial. Compiladoras, M. Victoria Peralta y Roxana Salazar.
Ediciones Cerid/Maizal Noviembre 2000. La paz, Bolivia.
·
3. La crianza de los niños menores de seis
años en Latinoamérica. Un análisis de estudios realizados y propuestas para su
continuidad. M. Victoria Peralta Espinosa. OEA. Santiago de Chile, julio 1996.
·
4. Modalidades alternativas en educación
inicial. Dra. Gaby Fujimoto-Gómez, Perú.
Hablar de educación
infantil nos lleva obligatoriamente a plantear la palabra desarrollo el cual se
produce por medio de la interrelación activa de un organismo en desarrollo con
su ambiente inmediato que es multidimensional: con las personas con los objetos
y los símbolos que invitan a la manipulación, elaboración e imaginación.
En los programas que
hablan de desarrollo de los niños o de metas estas apuntan a factores variados
unas hacia la salud, otras a la nutrición, pero no se ve la necesidad de
trabajar todas en su conjunto: salud, nutrición, y bienestar psicológico, ya
sea que lo que buscamos sea la supervivencia o el desarrollo intelectual,
social o emocional.
Hablamos
de metas porque estas son las que maneja la UNICEF, por ejemplo, o la OMS
enfocadas en ciertos factores que les parecen imprescindibles fijándose en un
numero que podría ser beneficioso o alentador si se mira en porcentajes pero,
que solo se queda allí sin ir más allá, por ejemplo en el caso de la tasa de
mortalidad en niños menores de 5 años para 1991 lograba que el 92 % 12 de cada
13 niños sobreviviera. Pero qué ganamos con que sobrevivan que pasen de esa
edad y después qué.
Se trata de que esas metas
establezcan no solo cómo lograr esos 12 o más sino qué hacemos con esos que
sobreviven como les garantizamos que vivan en condiciones de equidad, con un
desarrollo sano y un bienestar general
de allí en adelante. Es decir que la tarea no es solo sobrevivir.
Es como dice el autor
sobrevivir para qué, qué les espera después, hacia ¿dónde se direccionan las
metas para que cubran a estos niños?, pues la necesidad es que estos tengan una
mejor calidad de vida, no se trata de soltar las migajas de lo que sobra, sino
que al darles bases sólidas a ellos, se logre que estos sean multiplicadores de
bienestar, pues el esfuerzo que se haga en ellos no es en vano.
No se trata entonces de
mostrar cifras altas de cubrimiento en educación, salud, alimentación, sino que
todo esto contenga en sí mismo calidad, que garantice que los esfuerzos no se
quedaran allí. Se trata entonces de nutrir los programas actuales a favor de la
infancia de ingredientes como la participación de la familia y la comunidad, la
valoración de lo que se ha hecho y qué ha sido beneficioso o no, la
interrelación de las dimensiones antes mencionadas para ver al niño como un
todo.
La pregunta sería por qué
es importante invertir en la infancia, la respuesta primera que se nos viene a
la cabeza es la más martillada de todas porque ellos son la próxima generación
nuestro futuro, pero el problema es que los que tienen en sus manos las
decisiones o los recursos quieren ver resultados palpables y métodos que ya
hayan sido probados con éxito en otras comunidades, pero esto no se trata de
una receta mágica o de cocina, que es posible de hacer en la China o en
Nicaragua con iguales resultados, hablamos aquí de desarrollo de niños, de
culturas diversas, de países distantes donde los métodos que se proyecten deben
tener en cuenta las diferencias.
Pero qué es desarrollo: es
simple es un proceso de cambio en el que el niño aprende a dominar niveles cada
vez más difíciles de movimiento, pensamiento, lenguaje, sentimientos y
relaciones con los demás. 1. Pág. 5 o El desarrollo del niño es un proceso de
cambio en el que el niño aprende a dominar niveles cada vez más complejos de
movimiento pensamiento, sentimientos y relación con los demás. 1. Pág. 48
Pero el problema no es
solo que aún hay mucho ignorantes en cuanto a desarrollo infantil se refiere,
sino que muchos más se botan la pelota esperando que otros actúen, otros
piensan que ya se están ocupando de eso, unos más delegan esa responsabilidad a
la madre, los terceros como decíamos antes piensan que hacen falta pruebas de
que es necesario trabajar por los niños de 0 a 6 años y finalmente cosa irónica
están los que piden cifras de cuál es la tasa de rendimiento, qué obtienen económicamente
por invertir en la infancia o cuándo se recuperan las cifras.
Pero lo que es más
importante es que el trabajar por ellos es nuestra obligación, si quieren
partiendo de sus derechos, de los valores morales y sociales, de que aunque no
lo crean el invertir en los niños representa un valor económico ya que si se
mira al futuro serán menos los recursos destinados a tapar los daños de lo que
no se hizo en materia de educación, salud y nutrición por ejemplo, representa
justicia social y movilización social, una necesidad debido a las
circunstancias sociales y demográficas cambiantes como el desplazamiento
forzado la violencia y la migración del campo a la ciudad, pero ante todo ya
esta comprobado científicamente lo que representa para el niño sus primeros
años y lo que hagamos por ellos.
Por que si se analiza se
puede ver que los programas que se implementen pueden ayudar a modificar las
desigualdades que cada vez son más profundas al igual que como se decía
anteriormente lo que se haga en esta etapa ahorrara costos a futuro, ya no se
tendrá que pensar en campañas de alfabetización para adultos o en programas de
resocialización, es muy probable que bajen las tasas de embarazos no deseados
antes de los 14 años, las madres que se han visto abocadas a trabajar tendrán
la seguridad de que sus hijos tendrán un mejor futuro y los presos serán menos.
En resumen lo que se debe
buscar es que el tema de la infancia se convierta en una prioridad para TODOS,
desde la destinación de recursos hasta las tareas puntuales a realizar teniendo
en cuenta metas muy especificas para cada aspecto, pero con el ingrediente
básico de calidad.
Sabemos que la revolución
industrial representó cambios al interior de la sociedad, ya que al haber menos
ingreso por hogar las mujeres se vieron abocadas a trabajar, otras a
trasladarse del campo a la ciudad y el resultado de ello fue que el papel de la
mujer cambio notablemente, paso de ser madre a tener sobre los hombros la
responsabilidad del mantenimiento del hogar con la desventaja que el cuidado de
sus hijos debe pasar a otros, que en muchos casos no son la familia, sino
extraños.
Entonces el paso de los
valores familiares y culturales se ha quedado a un lado, ya sea porque las
personas que cuidan a los niños no tienen el nivel necesario para trasmitirlo o
porque debe masificar lo que se les transmite que en muchos casos es totalmente
occidentalizado y porque finalmente las madres ya no cuentan con el tiempo
necesario para hacerlo y piensan en muchos casos que esto es función de la escuela.
Es innegable que se ha
avanzado mucho ante este panorama a partir de 1979 se habla de los niños en
otros lenguajes, ya que se han concientizado algunos sobre la importancia de
trabajar por ellos, a 1989 el panorama podía decirse que era mucho más
alentador, a qué nivel no lo sabemos, sino por las cifras que nos presentan
informes como el de la UNICEF, sobre el estado mundial de la infancia; donde se
puede ver que los logros se pueden establecer en el ámbito de crecimiento en
los sectores dedicados a atención y desarrollo, pero que todavía es muy débil y
requiere más atención, tanto para conservar los logros obtenidos como para
superar las principales deficiencias.
Pero lo más grave es que
los logros alcanzados llevan implícito un grave problema y es que los programas
de atención para la primera infancia están adoptando como decíamos
anteriormente normas y modelos importados que refuerzan cambios en los valores
a favor de otras culturas diferentes a la propia, con un carácter
individualista y orientado hacia la producción. Nuestros niños están siendo
etiquetados como todos iguales y aunque en su interior lo son, su cultura y
valores son diferentes y no los deben perder.
Entonces no se trata solo
de sobrevivir sino además de crecer y desarrollarse como procesos simultáneos,
no es darle cosas al niño sino responder a sus necesidades sociales e
intelectuales. No es una limosna lo que él necesita es decir, no necesita el
pescado necesita aprenderlo a pescar.
Pero, el problema radica
que quienes tienen en sus manos la inmensa labor de establecer qué hacer por
los niños, no saben cómo se desarrollan, quiénes son, qué requieren. No tienen
en muchos casos la formación que se requiere para tomar medidas en cuanto a lo
que es favorable o no para los niños. Se podría decir que por ejemplo un
economista o un arquitecto no tienen los conocimientos que se requieren para
plantear estrategias o diseñar modelos de atención para la infancia sin la
necesaria orientación de los que han trabajado y estudiado toda su vida a favor
de la misma.
Por ello al hablar de
supervivencia no es solo de bienestar físico sino además de salud mental y
social. Entonces en vez de hablar de Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) es mejor
tomar el termino de Índice de supervivencia Infantil o ISI. Lo que nos lleva a
pensar en qué estamos haciendo por aquellos 12 niños en riesgo que sobreviven.
Se habla entonces de un
desarrollo multidimensional: físico, intelectual, emocional y social, que pide
ver al niño en su conjunto y con un enfoque integral para los programas de
desarrollo que se le aplican. Por que es
muy diferente hablar de programas de desarrollo y de atención, no es solo
cuidarlos (darles de comer, cambiarlos de pañal) el proceso va más allá.
Hablamos de desarrollo
cuando tenemos en cuenta que el niño interactúa con su ambiente, reconocemos que aprende desde que esta en el
vientre, que reacciona ante los estímulos tanto externos como internos, que son
importantes para él tanto antes como después de nacer que se cubran sus
necesidades de salud y nutrición, al
igual que las psicológicas y sociales, que es necesario aprovechar sus primeros
6 años y no olvidar que aunque todos los niños tienen necesidades básicas en su
conjunto también tienen necesidades individuales que deben tenerse en cuenta.
Entonces, los programas
que se establezcan para los niños deben
abarcar los distintos periodos de desarrollo del mismo, teniendo en
cuenta las variaciones que ocurren en él.
La estrategia que se plantee debe
hacer algo más que brindar atención directa al niño, debe fortalecer y mejorar
los diferentes ambientes en los que este se desarrolla. Hablamos de no solo
atender a los niños en los lugares diseñados para ello fuera del hogar, sino
además de apoyar y educar a las personas encargadas de cuidarlo, promover el
desarrollo de la comunidad, fortalecer los recursos y las capacidades
institucionales y por último que la gente pida que sus hijos sean participes de
estos programas y del bien que esto les puede hacer no solo a los niños sino a
la sociedad.
Pero, si hablamos de
participación debemos mencionar que es necesario que ocurra en mayor medida en
los sectores considerados en riesgo, donde es necesario evaluar la condición de
los niños, de la mujer, de la familia y los sistemas de apoyo, de las creencias
y practicas de crianza y finalmente las condiciones socioeconómicas.
Así que el trabajo debe
ser multifacético ya que se debe dirigir no-solo a la familia, al
desarrollo psicosocial del niño, a la
salud y a la nutrición sino a todos en su conjunto. Por ello la necesidad de
capacitar en desarrollo de la primera infancia.
Comprometer en la tarea
del desarrollo a TODOS a fin de garantizar la continuidad de los procesos:
Comunidad, familia, gobierno, en un trabajo en el cual todos tienen su parte.
Para comprometerlos es
necesario tener en cuenta que los programas que se implanten deben tener como
prioridad a las familias y comunidades en riesgo, deben formar parte de una
estrategia multifacética como lo vimos anteriormente, además ser participativos
y basarse en la comunidad, ser flexibles y ajustarse a los diferentes contextos
socioculturales, deben apoyar las formas locales de enfrentar eficazmente los
problemas de atención del niño, deben ser viables desde el punto de vista
financiero y tratar de abarcar el mayor numero de niños.
Aunque hay diferentes
modalidades de atención de los niños en los programas institucionales se les
brinda cuidados primarios en salud, prevención y monitoreo se les brinda la posibilidad de tener
interacción social que en la mayoría de los casos no tienen en sus hogares
pero, entre las desventajas están las posibilidades de transmisión de
enfermedades, se les quitan responsabilidades a los padres y en ocasiones la
normativa del lugar de cuidado puede estar en contra de lo que se le enseña en
el hogar, igualmente se da la posibilidad de que no haya continuidad de los
programas en sus casas y se debilita la transmisión de la parte cultural que es
papel de la familia.
Dentro de estos programas
se encuentran: Los centros integrados de desarrollo del niño, programas no
formales de atención diurna en el hogar, centros de salud o nutrición, centros
de atención del niño en el lugar de trabajo de las madres y centros
preescolares.
Pero no es solo trabajar
con los niños, si hablamos de desarrollo debemos pensar en otros frentes como
son: proporcionar apoyo y educación a las personas que atienden al niño,
promover el desarrollo comunitario, fortalecer las instituciones y crear
conciencia y demanda.
La finalidad de la
capacitación a los padres es fortalecer la confianza de ellos en si mismos y
prepararlos a fin de aumentar sus propias habilidades para apoyar el desarrollo
físico, mental, social y emocional de sus hijos. Esto beneficia a todos por
igual, se refuerza la responsabilidad de la familia, se utilizan mejor los
programas de servicio que existen, se trabaja en la continuidad, se favorece el
integrar salud, nutrición y desarrollo psicosocial, además de lograr una amplia
cobertura a un bajo costo.
Pero hay que tener en
cuenta que para que sea efectiva la educación de los padres debe ser oportuna
sería más recomendable desde el embarazo y el nacimiento, debe considerar lo
que las personas necesitan y lo que saben y que se transmita no solo
información.
Esto se puede lograr a través
de: visitas a los hogares, dentro de programas de educación y alfabetización a
adultos, con el empleo de medios de comunicación, dirigidos al publico en
general, mediante programas de niño a niño o juveniles.
Hay que tener en cuenta
que las estrategias y los programas implementados en los países presentan
diversas propuestas que al ejecutarlas en otros contextos depende de las
características propias del mismo y de lo que pretendamos alcanzar, del ejemplo
Chino se puede rescatar el que las escuelas para padres están basadas en sus
necesidades.
El que los padres conozcan
quienes son sus hijos, pautas de crianza y desarrollo les permite tener
herramientas para no solo visualizarse como padres, sino cumplir un rol más
efectivo. Esto puede ser por medio de los medios de comunicación pero es
necesario que se precise antes a qué audiencia van a ser dirigidos, que sean
sensibles a las habilidades, estructuras de creencias y sistemas de valores de
la audiencia a la que se le pretende llegar, que usen un lenguaje popular
involucrando contextos cercanos y cotidianos.
Si tenemos en cuenta el
contexto de familia igual debemos tomar en consideración y reforzar el
conocimiento de la comunidad y su base organizativa, para ello es necesario
construir sobre iniciativas locales ya existentes, promover un proceso de
diagnostico participativo, utilizar los medios masivos de comunicación para
apoyar el desarrollo del niño y la comunidad.
En cuanto al punto de
crear conciencia y demanda se habla de un termino para mi novedoso Marketing
social con el cual se pretende lograr la movilización social y la creación de
una nueva mentalidad, con la que se comprometa a tantas personas como sea
posible en actividades relacionadas con la atención a la primera infancia y su
desarrollo.
Se trata de convencer a
muchos sobre la necesidad de trabajar ahora a favor de la infancia a través de
estrategias sólidas e integradas encaminadas a procurar a todos los niños unas
mejores condiciones de vida.
Cuando hablamos de
integración lo planteamos al nivel de las ideas, la planificación, la
organización e implementación, el contenido de los programas y en las acciones
que se brindan a las familias y a las comunidades. Se trata entonces de
asegurar que primeramente distintos servicios lleguen al mismo lugar y donde
las familias que los habitan estén en condiciones de riesgo.
Esta programación
integrada depende en un principio de la voluntad política, de responder a las
necesidades de los niños, de establecer quienes son los más necesitados, de entender
que para que funcione debe ser un proceso colaborativo entre todos los entes
que tienen que ver con la infancia, reforzando la organización y
responsabilidad de la comunidad y adicionándole la educación de esta, la
familia y los padres.
Al hablar de convergencia
podemos evitar la duplicidad de esfuerzos al trabajar todos en conjunto. En una
tarea común en la que se involucra la nutrición, la salud y el bienestar
psicosocial como uno solo en una forma sinérgica en que los tres aspectos tienen igual
importancia.
Es importante entender el
papel que cumple la parte social en la vida del niño, sin descartar el papel
que juega la salud y la nutrición, pero es necesario comprender la importancia
de por ejemplo la interacción positiva entre los adultos y los niños, que no se
trata solo de estar con él sino de establecer vínculos emocionales.
Entonces en cuanto a la
relación de la salud y la nutrición con el desarrollo es vital tener en cuenta
el combinar las acciones de los programas, el apoyar además de la madre a las
personas encargadas de la atención del niño, mejorar el ambiente de apoyo y las
practicas de crianza y tratar la alimentación como un proceso social y de
desarrollo.
Ahora, es importante
analizar el papel que juega la escuela frente a la casa, ya que son dos
ambientes distintos para el niño ya que en los primeros años él debe
enfrentarse a una serie de cambios que si no hay programas organizados entre
escuela y familia resultan siendo duros para el menor y en algunos casos hasta
traumáticos.
Las pautas de enseñanza en
el hogar son diferentes a las de la escuela, las primeras marcadas por la
afectividad, donde prima la imitación, la flexibilidad en las acciones, el
aprendizaje de la lengua materna, el énfasis en la comprensión del lenguaje y
en el proceso. Frente a una relación con el maestro más formal y menos
personal, enseñanza basada en la memorización, bajo una reglamentación
estricta, donde se separa al niño del medio, se le enseña la lengua nacional y
se marca un énfasis en la producción del lenguaje y los resultados.
Hay mayor presión, no es
un desenvolvimiento lento y acoplado al medio en el que vive según sus
necesidades sino que se mide al niño en conjunto no como individualidad. No se ve la importancia de la adaptación, de
las influencias de la familia y la comunidad, de que preparase para la escuela
no es solamente lo que tiene que ver con las aptitudes cognoscitivas y sociales
va más allá.
Entonces la preparación de
las escuelas para recibir a los niños debe verse en diferentes frentes como
son: la disponibilidad, la calidad, la capacidad de respuesta a las necesidades
y circunstancias locales y la preparación de los maestros.
Esta preparación se
refiere no solo en el ámbito cognoscitivo sino además interno, afectivo y
salarial.
Si revisamos estos
contenidos vemos que es positivo el hecho de que los niños puedan acceder a
programas en el periodo comprendido entre los 0 y 6 años de acuerdo a sus
necesidades y las de sus comunidades, se ha podido evidenciar que se bajan
sustancialmente las tasas de repetición, que resulta más provechoso para los
niños en situación de riesgo, que aunque se ve diferencias entre los sexos,
estas se equiparan al llegar a la escuela.
En cuanto a la relación
entre la atención del niño, el trabajo de las mujeres y el desarrollo del niño
podemos ver varios factores.
Se pensaba que la mujer
solo era valiosa en su papel domestico y reproductivo, pero a partir de 1980
debido a la recesión la mujer tuvo que
ingresar como fuerza laboral, ya lo hacia pero solo por una necesidad
apremiante, esto hizo que tuviera primero que delegar el cuidado de sus hijos
en otros que en un primer momento cuando su contexto era el rural era su
familia o vecinos, luego al tenerse que trasladar a la ciudad y dejar este
contexto fuera tuvo que recurrir a otros para el cuidado de sus hijos y dar
respuesta por lo menos a la necesidad que estos tenían de recibir alimento,
limpieza y supervisión.
Entonces la mujer tuvo
tres opciones: Cuidar al niño en casa o llevarlo al trabajo, delegar a otros
(familia, hermanos, vecinos) el cuidado del niño con supervisión de ella y tres
asignar la responsabilidad total a otro (programas organizados) a través del
pago o el encargar el niño a alguien.
Pero aunque la demanda de
lugares organizados es alta muchos cupos quedan vacíos por dos razones la
primera la ubicación inconveniente de los programas y/o porque presentan
calidad deficiente.
Unido a ello se halla los
altos costos de acceso a estos, que
aunque hay programas que son gratuitos en busca de calidad y cercanía las
madres se ven enfrentadas a sortear este inconveniente.
Así que si nos sentamos a
revisar los programas estos buscan estar de
acuerdo a las necesidades e intereses de las mujeres, sin olvidar que
ante todo esta el niño, es decir que resulten ambos beneficiados, se pide
entonces que tengan horarios flexibles que le permitan cumplir las jornadas
laborales completas, con una atención alternativa y adecuada de calidad,
costeables, accesibles y dirigidos por personas confiables y responsables.
De esto podemos deducir
que no se satisface ampliamente la necesidad que ellas tienen de una atención
alternativa y adecuada para el niño, ninguna de las soluciones al problema
brinda y satisface todas las necesidades
de atención, el fortalecimiento de la atención tradicional es una opción viable
y preferida por muchas mujeres, se pide que se le facilite a la madre la
posibilidad de estar con su hijo por lo menos el primer año de vida y que los
programas tengan en cuenta la atención del niño desde el punto de vista del
desarrollo.
Hablábamos antes de
garantizar que la madre tenga el derecho de pasar por lo menos el primer año de
vida con el niño, existen alrededor del mundo leyes que establecen la licencia
por maternidad, garantizando la conservación del empleo y la percepción de al
menos un porcentaje de su salario, otra ayuda la representa la licencia por
enfermedad del hijo que da cobertura a situaciones en donde se requiere la
atención de los padres en horas de trabajo y la disminución de los días
laborales o una programación flexible de trabajo, al ver lo anterior se ve y se
reconoce la atención al niño como una forma de trabajo productivo y la
valoración de esa tarea en la calificación laboral. Es entonces este ultimo
punto el requerimiento de entender que no hay oposición entre el papel
productivo y reproductivo de la mujer.
El papel de la comunidad
Es importante entender
cuál es el papel de la comunidad, el cómo se logra su participación y en qué
medida es importante. Entonces debemos comprender que la participación
comunitaria implica el compromiso de todos los individuos que integran una
comunidad en una empresa común. Lo cual permite que los miembros se sientan que
tiene valor lo que hacen y opinan, garantiza que sus necesidades están
presentes, que son concientes de la realidad en la que viven, se logran más
objetivos, los servicios que se les prestan pueden ser a un menor costo, es un
catalizador de ulteriores esfuerzos de
desarrollo, genera un sentido de responsabilidad hacia el proyecto al sentirse
involucrados, permite usar los conocimientos y las experiencias autóctonas y
les da una cierta independencia de los profesionales haciendo que sean
autosuficientes en la satisfacción de todas sus necesidades al nivel local.
Comprensión de las
diferencias culturales
Al pensar en el niño y las
practicas de crianza es necesario responder qué se hace, cómo se hace y quién
lo hace, pues en la mayoría de las culturas el niño recibe atención múltiple
desde muy pequeño y no de forma exclusiva de la madre.
Son diferentes las formas
de crianza no solo en cada país sino dentro del mismo, no es igual la rural de
la urbana y es importante analizar qué pasa cuando a través de un programa yo
vario esas practicas o modifico las condiciones físicas, sociales o las
creencias en que se ha cimentado el desarrollo del niño.
Por ejemplo en algunos
países como Perú, entre los indígenas se incentiva el tener al bebé siempre con
la madre, el periodo de lactancia es mucho más largo o se establece según la
demanda, se cree en el estimulo a través de masajes y ejercicios, altos niveles
de interacción con muchas personas, entre otras.
Pero ante todo es
importante definir crianza como “el acompañamiento, cuidado y orientación que
uno o más adultos, directa o indirectamente, proveen a un niño”, o dicho de
otro modo “acciones que velan no solo por la existencia del niño, sino por su
desarrollo oportuno y adecuado, junto con su integración a su grupo de
pertenencia”. 3. Pág. 11
Entonces es la crianza
infantil un conjunto de procesos relacionados y ligados a un sistema cultural
general, donde prima más este último, sin ser estático en ningún momento.
Al verlo desde el punto de
vista de las pautas de crianza se podrían definir como un conjunto
predeterminado y por tanto consensuado de formas relativamente específicas de
criar a los niños que guía ese actuar.
Cabello. Ochoa y Flip
(1994) señalan que “las pautas de crianza encierran el deber ser sociocultural
del grupo en lo que se sabe adecuado para el niño o
la niña, y constituyen una guía para el grupo en cuestión, puesto que reflejan
lo que es aceptado en la sociedad”. Agregándole que conllevan un conjunto de
creencias, saberes, valores, pre-concepciones y concepciones sobre el niño, la
familia, el rol de los adultos, etc. Es por ello que J. Bueno señala que las
pautas de crianza no se refieren solo a “la forma como los niños son criados
sino al conocimiento de sus valores, creencias, educación, influencia de la
comunidad y de culturas externas que inciden en el desarrollo de la
personalidad del niño”. 3. Pág. 13
Lo anterior se puede
diferenciar un poco si lo tomamos desde el termino de pautas de crianza que se
definen como “las interacciones entre los adultos y los niños que posibilitan
la supervivencia y desarrollo de estos últimos, pero que también implican
cambios en los adultos”. 3
Entonces la crianza como
concepto simple hace referencia a las formas de criar niños que realizan los
adultos, lo que significa lo que aprehenden o internalizan los niños, ya que
ellos también tienen un rol activo y selectivo en este proceso que lo definen
como interactivo.
Hablamos de un gran
sistema cultural general formado de bienes ideacionales y materiales sobre los
que se cimienta la necesidad del cuidado de los niños y crea un subsistema de
crianza.
Los bienes ideacionales
serían: Valores sobre la vida e importancia de la crianza de los niños,
creencias religiosas y profanas referidas a los niños (oraciones,
supersticiones); pre-concepciones sobre el niño/niña y sus etapas de desarrollo
o ciclo vital; pre-concepciones sobre la socialización y sus agentes (normas
sobre relación niños-adultos, recursos para orientar comportamiento, Normas
sobre premio-castigo, expresiones verbales); pre-concepción soobre
etnoeducación y sus agentes (procedimientos); Normas sobre: (alimentación,
limpieza, abrigo, protección, salud, sanación); pre-concepción sobre formas de
expresión de la afectividad; pre-concepción de la entretención y del trabajo
infantil (recursos para el juego, cantos, actividades infantiles.
Por su parte dentro de los
Bienes materiales se encuentran: los recintos destinados a los niños,
mobiliario, utensilios para el cuidado, vestuario y adornos, juguetes, amuletos
de protección y remedios, alimentos y golosinas, objetos para el desarrollo
infantil.
Todos estos bienes se
presentan entonces con el fin de entender la importancia básica de la crianza
infantil no solo para el cuidado y formación específica de los niños, sino en
función a la transmisión cultural.
En síntesis la crianza
infantil abarca la transmisión de la totalidad de una cultura, expresada en
todo aquello que es la vida cotidiana de un niño de corta edad.
Por ello son importantes
los periodos históricos que el niño ha tenido que vivir a lo largo de la
historia los cuales han impreso en él cambios positivos o negativos dependiendo
de las circunstancias vividas, debido a esto todo pueblo acorde a su sistema
cultural, crea sus formas de educación y de crianza de los niños, en respuesta
a sus necesidades.
Aunque debido a la
influencia de los medios de comunicación muchas practicas de crianza
pertenecientes a la cultura global son trasmitidas fuertemente a través de
ellos, por lo cual hay un fuerte riesgo de aculturación y de una aparente
homogeneización de éstas, esto hay que
tenerlo en cuenta por que los sistemas de crianza tocan un mundo muy intimo,
muy propio de cada familia y comunidad que no es siempre fácil de detectar y
aprehender y que esta en riesgo de ser avasallado en la búsqueda de una cultura global.
Son tan importantes estos
lazos culturales que involucran no-solo a los estratos bajos si hablamos de
clases económicas, sino también a todos aquellos que se dejan tocar en algunos
casos por ese sutil mundo mágico-religioso, que la mayoría de las familias hacen suyo. Como es
el caso de Latinoamérica, más exactamente Perú en el caso de los amuletos para
evitar el mal de ojo. Son todas esas creencias de protección y sanación: los
sistemas propios de alimentación, las practicas de higiene, las diferentes
vestimentas, colores y ornamentaciones que se les colocan a los niños, que
determinan hasta el tipo de movimiento que se les posibilita; las formas
de expresión de efectos; las practicas,
símbolos y ritos para el bautizo y la atribución de nombres; los espacios que
se le permiten utilizar a los niños, los objetos que se les pasan, etc.
Sin dejar de lado el
concepto de cultura dentro de la visión de pertinencia como “un conjunto
relacionado y acumulativo de creaciones ideacionales y materiales que han sido
producidas por una comunidad, en respuesta a un sistema de necesidades, y que
al ser seleccionadas a través de una practica histórica se constituyen como
patrimonio social significativo para su funcionamiento, por lo cual son
transmitidas, empleadas y modificadas en la perspectiva dinámica”. 2. Pág. 43.
Se trata entonces de
considerar los mejores aportes de todos los ámbitos culturales, tanto del
presente, como del pasado y del futuro.
Ligado a esto es
importante tener en cuenta desde el
punto de vista sociológico para entender los sistemas de crianza el conocer puntos vitales de las sociedades
que se estudian como: migraciones, conflictos, formas de organización, tipos de
actividades, las características de las comunidades y familias, la distribución
de los recursos, los servicios existentes, todo esto permite tener un marco de
referencia que nos determine globalmente la calidad de la crianza que las
familias realizan con sus niños.
Penetrando entonces en la
cotidianidad de las familias para entender cómo insertar los programas para el
desarrollo de los niños sin chocar con lo propio, con lo que les es natural,
sin desarraigarlo de lo que lo hace ser lo que es.
Podremos entonces saber
cómo las familias atienden a sus hijos, cuál es el resultado de las acciones
que emprenden en el desarrollo y desenvolvimiento de los niños en los ambientes
en los que participan.
No solo desde el punto de
vista social, sino también afectivo interpretar lo que representan las rutinas diarias, no solo a
escala cuantitativa, sino como es más importante cualitativa.
Ahora
debido a los cambios que se presentan en el mundo se hace necesario por ejemplo
a raíz del desplazamiento del campo a la ciudad el satisfacer las necesidades
psicosociales que se presentan a partir de los cambios. Pero es necesario
entender qué han dejado, qué les es propio y qué es necesario insertar en el
nuevo ámbito donde se desenvuelven.
Por esto, aunque
califiquemos un ambiente como desventajoso por ejemplo en sus condiciones
físicas este podría tener ciertas ventajas que debemos rescatar entre ellas la
creación de fuertes lazos físicos y emocionales en una atmósfera estable de
amor y seguridad, la atención múltiple permite la adaptación y el aprender de
diferentes personas, la oportunidad de jugar con otros con una mínima
interferencia del adulto, el que las actividades cotidianas y su participación
en ellas se convierta en un juego, la posibilidad de múltiples estilos de
enseñanza y aprendizaje, una rica herencia cultural siempre a la mano, entre
otros.
Entonces al realizar
investigaciones que involucren estos factores y al proyectar metas como
hablaremos a continuación es necesario tener en cuenta no solo las macro
categorías como embarazo, educación, hábitos y rutinas por citar algunos
ejemplos sino además ver las microcategorías en lo que tiene que ver con
expectativas, sentimientos, ideas en torno a la maternidad por ejemplo, los
conceptos sobre lactancia, salud, sexualidad, necesidades de los niños y
valores que se desean incluir, entre otros.
Esto nos da pie a no creer
que los estudios y los resultados se pueden aplicar en todos los contextos sino
que es necesario revisar las características propias de cada región y ver de lo
que se ha hecho qué es aplicable.
Aunque a lo largo del
libro sobre crianza de los menores de seis años en Latinoamérica encontramos
variados ejemplos de las practicas propias de cada país no nos detendremos
allí, pues pensamos que de esto lo que es importante entender y conocer el
significado de por ejemplo: Vivir en estados de pobreza material o de gran
riqueza humana o espiritual o cómo favorecen y en qué limitan las familias el
desarrollo que se produce en los niños en los variados escenarios naturales y
culturales que existen y como es más
importante, cómo se integran los mensajes de una cultura local con los de la
global.
En todos tendremos que
hacer una pregunta cuáles son los aprendizajes que pretendemos favorecer,
cuáles son más pertinentes, podríamos señalar algunos como los valores humanos,
el desarrollo de potencialidades, el respeto a las diferencias, el que los
niños tengan más confianza en si mismos y el potencializar lo que son, lo
que saber y lo que quieren ser.
Todo lo expuesto
anteriormente nos da pautas para introducirnos en un tema muy en boga la
cobertura, se busca por ejemplo la universalización de la educación, pero el
alcanzar las metas hace que se pierda el sentido de humanidad. Al diseñarlas no
debe ser el objetivo solo ampliar la cobertura sino que lo que se haga se haga
bien, pues ¿qué ganan con construir muchas escuelas que atienden muchos niños
pero, con malos servicios y malos maestros?
No es lograr que muchos
accedan sino que los resultados sean satisfactorios para unos y otros, lo que
importan son las personas involucradas. Al medir la cobertura se hace relación
al numero de personas que hacen uso del servicio pero no de quienes obtienen lo
mejor de el.
Se debe pensar por ejemplo
en el caso de la educación no en la escala total del 100 % sino de ese
porcentaje a cual hay que atender con prioridad ya que esta en mayor riesgo,
entonces es fijarse más en el proceso que el producto.
Los programas a fin de
lograr las metas dejan de lado los fines o metas para los que fueron creados,
obvian la calidad, no tienen en cuenta a las personas sino a los números y se
distancian mucho de ser lo que se esperaba, hay entonces que ver con lupa los
resultados de los informes que presenta la UNICEF cada año sobre los avances y
las nuevas metas.
En Colombia y
Latinoamérica se presenta por ejemplo un cubrimiento más alto en educación que
el que presenta África
Subsahariana en su conjunto,
pero sería interesante ver hasta que punto los planes en los primeros
garantizan la calidad y no solo el cubrimiento.
En síntesis se puede ver
que hay millones de niños que no reciben la atención integral a la que tienen
derecho, lo más grave de ello es que científicamente se ha demostrado la
importancia que tiene en estos primeros años todo lo que se pueda hacer por él
en lo que tiene que ver con su desarrollo y aunque existen argumentos morales,
sociales, económicos, pragmáticos y hasta políticos para invertir en su
atención y su desarrollo es poco lo que se hace en la practica basándose en
millones de excusas que van desde lo económico hasta la ignorancia.
Cada vez son más los niños
que requieren de atención y desarrollo ya que como mencionamos antes el numero
de mujeres que deben acceder al mercado laboral es cada vez mayor, se sabe qué
hacer para fomentarlo y se tiene una gama variada de modelos efectivos y
posibles de financiar, entonces el costo y la disponibilidad de fondos no son
los principales factores que impiden ampliar la atención.
Son entre otros el que
implementar las propuestas y hacerlas efectivas lleva tiempo, se considera el
desarrollo del niño como un subproducto, los niños no son una fuerza política
organizada que apremie las medidas a sus beneficios, la falta de integralidad,
el asignarle la responsabilidad a la familia, las variaciones culturales en lo
que se refiere a objetivos y practicas y los conceptos erróneos de que se arman
muchos para obviar su responsabilidad.
Entonces las prioridades
serían:
- Trabajar en las edades tempranas que van desde la
concepción hasta los 8 años.
- El apoyo y la educación a los padres y otros
miembros de la familia.
- La necesidad de articulación entre los medios
domésticos y escolares.
- Fijarse qué se puede hacer con los niños y
familiar en circunstancias de cambio social rápido o de desplazamiento
social.
- Atención y desarrollo de los niños de madres
trabajadoras cabeza de familia en condiciones de bajos ingresos.
Ahora hablemos del
concepto de calidad en la educación inicial a la que se llega cuando el educando logra efectivamente los
aprendizajes deseados, acorde a sus características, es decir un proceso
educativo centrado en favorecer aprendizajes adecuados al educando.
Se hablo en 1990 en la
Conferencia Mundial sobre educación para todos, en Jomtien Tailandia del
termino calidad al decir “se debe prestar especia atención a cuatro cuestiones de política:
pertinencia, calidad, igualdad y eficiencia” y que “el análisis que se hace
aquí de la calidad se concentra en cuatro
conjuntos de indicadores: Características de los alumnos, aportes
educativos, procesos educativos y productos y resultados de la educación” 2.
Pág. 16.
J. Assael e I. Guzmán
plantean en 1994, enfocar con una nueva mirada la calidad de la educación, lo
que implicaría elevar la calidad sería transformar la educación para favorecer
procesos de aprendizajes que vayan construyendo sujetos críticos y reflexivos,
capaces de relacionarse de manera distinta con el conocimiento” 2. Pág. 17.
Variadas definiciones se
encuentran sobre el concepto en vista de los beneficios que se obtiene el
aplicarla en los primeros años, pero el problema en el caso de la educación
como lo mencionábamos antes se busca cobertura más que calidad, se quiere que
cada vez más niños y niñas antes de 0 a 6 años estén en la escuela pero aunque
las cifras aumentan día con día como lo expresan los informes de la UNICEF y
del Banco Mundial, la calidad en muchos casos decrece.
Debemos tener en cuenta
que al invertir en la calidad todos resultan beneficiados, pues al hacerlo se
potencializan las capacidades del niño y se generan en él nuevos desafíos. Esto
a través de acciones orientadas a garantizar dicha calidad a través de los
mecanismos que más se adecuen a la realidad y necesidades de los niños.
Por que como decía
Gabriela Mistral “no podemos responderle “mañana”, su nombre es hoy”. 2 Pág.
90.
El objetivo debe ser en
estas edades según M. V. Peralta, el construir una efectiva pedagogía de
párvulos acorde con las posibilidades y oportunidades que ofrecen los nuevos
tiempos. 2. Pág. 28.
Entonces lo que debemos
buscar dentro del currículo no son solo logros cuantitativos sino además
cualitativos en lo referente a: actividad, integralidad, participación,
pertinencia cultural y relevancia de los aprendizajes, agregándole dos más
expuestos por la Dra. Gaby Fujimoto 2. Pág. 183, como son flexibilidad y sostenibilidad.
Ante la presencia de dos
tipos de currículos: uno activo humanizante y otro cosificante hay que darnos cuenta que la
aplicación de este último da como resultado un niño sumiso, inseguro, poco
confiado, con escasa iniciativa, pasivo tanto en el plano afectivo,
intelectual, como en el motor y con poca autoestima todo lo contrario del
primero.
Es por ello que la calidad
involucra a partir de la actividad la posibilidad de permitir que el niño asuma
un rol protagónico en sus aprendizajes, no es solo un sujeto pasivo es ya
activo, es allí donde se involucra con el entorno donde diferentes
agentes e instancias formativas tienen que ver en su desarrollo, lo que lo
vincula con lo real, no todo se queda en su cabeza en el plano teórico.
Esto nos lleva a pensar
qué aspectos se deben desarrollar en cada uno de los contextos llámense países
o pueblos, donde crece el niño y como se logra un equilibrio entre las
actividades afectivas, motoras e intelectuales y que se le dé todo en su justa
medida, no como una medicina, sino como un
proceso en el que él salga beneficiado al obtener lo mejor que el medio
le pueda dar.
Y la participación, ya la
nombramos antes en lo concerniente a la comunidad, ahora integramos además a la
familia, en esta los factores involucrados deben, comprender y actuar,
entendiendo el por qué se realizan e implementan diversas acciones con el niño,
en busca de su mejor desarrollo, todo de manera activa.
Esta la participación del
maestro cuyo papel es de extrema importancia dentro del proceso de desarrollo
del niño ya que es él quien transmite y esta en contacto más directo con el
niño dadas las circunstancias nombradas anteriormente. En la actualidad algunos
programas dan prioridad a lo cognitivo dejando de lado lo afectivo y lo social,
la enseñanza sin tener en cuenta los aprendizajes y el desarrollo y se forma
como decíamos antes sujetos pasivos, porque tendemos ilógicamente a la
homogenización.
Entonces los educadores de
hoy deben entender el gran papel que tienen en sus manos, el comprender la
relevancia de los primeros años en el niño y es que su papel debe estar basado
en las cuatro destrezas docentes las dos primeras expuestas por Delors en 1997:
aprender a aprender, aprender a vivir con los demás, aprender a pensar, y
asociar a la familia en el proceso.
El docente en las modalidades no
formales es un agente de cambio, líder, recreador de cultura, respetuoso del
patrimonio de las comunidades, generador de transformación social, constructor
de conocimiento, capaz de promover la participación. Su labor la combina con
voluntarios que representan el conocimiento de la cultura, valores, pautas de
crianza y costumbres de la comunidad. 4.
Pero no-solo el educador
debe estar preparado para los desafíos que la educación actual le propone
sobretodo en los primeros años, sino también el que las instituciones le
faciliten su labor y le permitan aportar en la construcción de una sociedad
mejor, dándoles posibilidades de vida justas y espacios de participación.
Podemos reforzar el texto
al definir qué es educación inicial como la etapa que prepara,
fundamentalmente, para la vida. 2 Pág. 122 y si esa es la misión de los
maestros y de las instituciones a cargo de los niños entonces la calidad se
traduce como una necesidad de los niños, las madres, los padres y la sociedad
como conjunto, viendo al niño como centro de las acciones y principal
destinatario.
No es solo lograr cifras a
través de la masificación de la educación las metas deben ir más allá
reafirmando lo que mencionábamos paginas a tras y es el lograr la integralidad
en la atención del niño (física, emotiva, social, cognitiva y expresiva) y la
complementariedad en cuanto a la generación de redes de atención a la primera
infancia con los aportes de otros sectores, otras organizaciones, otros
técnicos y otras disciplinas.
Pero
no se trata de dejar todo en manos de los centros de atención ya sea por las
vías formales o no formales sino de darle un papel a la familia, quienes en
muchas ocasiones les delegan la responsabilidad del cuidado y de la educación
de sus hijos, entonces hay que usar las potencialidades del rol de la familia
como principal agente educador y socializador como es el caso de Cuba a través
de las vías no formales.
Ya sean unas u otras vías
los programas pueden centrarse en el cuidado diario en lo referente a alimentos
y darles instancias de vida mucho mejores a los niños otros pretender promover
su desarrollo integral, necesidad no-solo de los padres sino también de las
familias dadas las circunstancias actuales y el mundo cada vez más cambiante.
Unos y otros deben pretenden
llegar primero a los sectores más vulnerables de la población, donde se
presenta mayor riesgo de no desarrollo para los niños y las niñas, pero aunque
las aspiraciones parecen ser muchas el problema es el convencer, como
hablábamos antes, a través del marketing social a todas las instancias de la
importancia de asignar más recursos, sobretodo cuando el problema parece
salirse de las manos y la inyección de dinero a futuro puede ser más alta que
la que se requiere actualmente.
Dadas las metas propuestas
por la UNICEF en lo concerniente a la cobertura en educación esta se puede
realizar a través de tres vías: Educación formal o escolarizada, no formal o no convencional e informal, de ellas
lo más importante es que estén concebidas con una intencionalidad o propósito
claro, en el que prime lo cualitativo frente a lo
cuantitativo que puede hacer disminuir la calidad.
Se
necesita entonces para que las cosas funcionen de una creciente voluntad
política, un buen método para sensibilizar a toda la población, alcanzar
mejores niveles de calidad, modalidades de atención en educación inicial, más
sólidas y sustentables, las cuales deben pasar por un periodo de
contextualización, validación y evaluación antes de replicarlas y
generalizarlas, es urgente revisar que las proporciones educador niño que
permitan que se les brinde a estos últimos lo mejor de cada maestro, igualmente
las frecuencias y los horarios de atención, enriquecer entre si las modalidades
formales con las no formales, entender que no todo se debe basar en los
presupuestos, evaluar lo que se ha alcanzado con la atención hogar por hogar en
la cual se nos da la oportunidad de individualizar la atención del niño y de
capacitar al padre y finalmente la importancia de combinar estrategias
dependiendo de los contextos de aplicación.
Conclusiones
Entre otras cosas podemos
ver en cuanto a la crianza de los niños las profundas transformaciones que
están ocurriendo al interior de las familias latinoamericanas a causa no solo
del desplazamiento sino además del contacto y apropiación de los medios de
comunicación, independientemente del contexto económico, social o cultural en
el que viven.
Además el tener en cuenta
el rol de la mujer en la formación de los niños ya que esta va tomando con el
tiempo mayor relevancia dejando de lado en muchas ocasiones el papel
protagónico del padre.
Finalmente, nos
preguntamos cómo insertar lo nuevo en lo que ya existe, sacando de esa “unión”
lo mejor para los niños y niñas. Respetando su cultura y lo propio de cada uno,
descubriendo los límites hasta dónde podemos llegar porque nadie ha dicho que
las practicas de crianza no tienen nada de rescatables, ya que en muchas prima
un elemento diferenciador el valor de lo afectivo.
Foto de Piron Guillaume en Unsplash
Foto de Piron Guillaume en Unsplash



Comentarios
Publicar un comentario